Una buena alimentación no es sinónimo de restricciones, sino de equilibrio, variedad y calidad. Comer bien no solo ayuda a sentirse mejor cada día, sino que también es una poderosa herramienta para prevenir enfermedades como diabetes, hipertensión, obesidad, dislipidemia, ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
1. Incluyente y variada: todos los grupos de alimentos son importantes. No necesita excluir alimentos, sino aprender a combinarlos y elegir versiones más naturales y nutritivas.
2. Basada en alimentos naturales y mínimamente procesados: frutas, verduras, granos integrales, legumbres (leguminosas), tubérculos, frutos secos, semillas, huevos, carnes blancas (como el pollo), pescados y lácteos son la base.
3. Suficiente y equilibrada: Debe cubrir los requerimientos de energía, proteína, grasas, vitaminas y minerales según edad, sexo, actividad física y condiciones individuales.
4. Sostenible y culturalmente adecuada: Usa ingredientes locales, de temporada y adaptados a tus gustos y tradiciones.
Frecuencia sugerida:
Todos los días (en cada comida principal)
En cada comida principal
Grupo de alimento:
Una alimentación completa y saludable no significa seguir una dieta rígida, sino crear hábitos sostenibles que nutran el cuerpo, la mente y la vida. Se debe disfrutar la comida, conectarse con ella y recuerde: la prevención empieza en el plato.